22.9.06

Algún día, todos los días, ayer, mañana…

La fuente de toda esta ambigüedad es, a fin de cuentas, no un recurso literario ni el afán de confundir ni de separarme con la ininteligibilidad de las palabras, sino; una manera de defenderme en caso de que llegue él a visitarnos algún día. De que en una pasada lo entienda todo, una cada uno de los puntos, siga cada una de las migajas y en cada palabra suelta, cada letra capital, cada negrita… lo sepa todo. Porque cada línea escrita aquí tiene algo de nuestra historia, o la que en ausencia de una compartida me he ido inventando a través de los años. Conozca ese yo he ido cultivando para él, ese yo nunca pude regalarle. Por miedo, orgullo, vergüenza... O quizás por la mala costumbre de querer ser entendida entre líneas; de que me preste la misma atención destructora de ese día. En el que se llevó algo, yo nunca supe tenía.


Ni me preocupé pedir se me devuelva.



Patricia Miranda Bonilla cierra el cuaderno amarillo. Las hojas son de tan mala calidad que sus lágrimas les dejarían agujeros. Le pone la tapa a su pluma para que no se seque la tinta. Regresando con esto por un segundo a cuando su hermana con una sonrisa se la regala; para luego, estar de vuelta en el recuerdo de la página acaba de escribir.

Le ha maravillado siempre como se puede saltar en el tiempo. Pasar de una escena a otra sobreponiendo sentimientos totalmente opuestos. El poder sonreír en medio del llanto. Quizás sea una buena cualidad; piensa, mientras como niña chiquita se limpia la nariz con la manga derecha. Y con la izquierda, se seca sólo las mejillas. Dejando intactas sus pestañas aún algo pegajosas, para no mancharlas con el delineador negro corrido.

Soltando un resoplido de auto reprobación, repasa mentalmente la última línea ha escrito: Ni me preocupé pedir se me devuelva. Frunce el ceño. Y no es porque no sepa exactamente que le molesta tanto de la frase, sino que hay demasiadas razones de donde escoger. Es que, Patricia Miranda Bonilla siempre se ahogó con sus palabras.





3 comments:

Rolando Escaró said...

"Patricia Miranda Bonilla siempre se ahogó con sus palabras" seguro no ha necesitado nadar mucho entre las personas para experimentarlo, no hace falta hacerlo.

Rain (Virginia M.T.) said...

Los ahogos los respiros

los agobios
los desconciertos...

Anonymous said...

algún día,
todos los días,
ayer, mañana.....

a mí también se me ocurre lo mismo
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q hacer si se aparece?
si se le ocurre pasar?
y q pasa si sucede?
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xq para algunas cosas
muy sonsito es,
pero aquí
de repente
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